Estudio Creativo

Diego Förster

Retoque digital: Lo bueno, lo malo y lo feo

Columna de opinión escrita por Andrea C. Förster

Las herramientas

El retoque digital es una herramienta que tanto a fotógrafos, como a modelos y personas del común de cierta manera ha logrado beneficiarnos. Es que póngase a pensar, si la abuelita de setenta y tantos años ve que hay un programa que logra quitar algunas de sus arruguitas y un poquito de la papada que tanto le acompleja, ¿cómo no se va a sentir beneficiada? Pero es como todo y de  ahí se desprenden varias preguntas: ¿Si serán de verdad herramientas que utilizamos sólo cuando es necesario? ¿O será más bien que nos volvimos dependientes de estas? ¿Será que si les estamos dando buen uso?

Actualmente estamos en una Era digital, donde las nuevas tecnologías son muy importantes. Casi todo se maneja ahora a través de las nuevas plataformas tecnológicas y cada día crece más la oferta de herramientas para lograr mejores resultados en la post producción de nuestros proyectos fotográficos. Sin embargo, es importante saber en qué momento las herramientas están cumpliendo su función y cuándo estamos abusando de ellas. Para esto debemos hacernos una pregunta a conciencia: ¿Estamos haciendo nosotros el trabajo o esperamos que las herramientas de post producción lo hagan por nosotros?

Retoque digital. ¿Un arma de doble filo?

Para nosotros como fotógrafos, a veces es complicado reconocer esa pequeña brecha que hay entre utilizar herramientas y depender de ellas. En la fotografía publicitaria, por ejemplo, es casi que indispensable el uso de estas herramientas, pero también hay que ponerse la mano en el corazón y aceptar que muchas veces abusamos del retoque digital y de la post producción para lograr lo que muchas veces por falta de tiempo, por pereza o por cualquier  otra razón no hacemos, para lograr una gran fotografía en el momento que realizamos la toma.

Más de uno seguramente en el momento de una sesión de fotos ha dejado motas en la ropa de el o la modelo (las cuales se podían quitar fácilmente), o no le ha dicho a la modelo que se peine cuando tiene frizz, porque "eso se puede arreglar en postproducción". ¿Se sintió aludido? Pues es más común de lo que usted cree. Muchos dirán "¡No! ¿Cómo se le ocurre?" pero están pillados o bueno, estamos pillados, y se sabe que muchas veces la pereza, la presión por el poco tiempo para la entrega del trabajo, entre otras cosas, hacen que uno se facilite la vida dejando todo para post producción. ¿O me va a decir que no?

En búsqueda de la "perfección"

Para nadie es un secreto que el mundo de hoy se rige por lo que ve. Somos más visuales que las generaciones pasadas, y eso precisamente, junto con el consumismo, nos exige cada día mostrar productos más innovadores y originales. El mundo va cada vez más rápido y nosotros tenemos dos opciones: Ir al ritmo del mundo o pasar al olvido.

 

Los fotógrafos hemos sido parte de la historia y pieza fundamental de la sociedad desde que existe la fotografía. El fotógrafo más allá de ser un artista que congela momentos, cumple un papel importante en la sociedad, pues es quien muestra la realidad visual de lo que está pasando en distintos campos. Pero, ¿será que realmente seguimos mostrando la realidad?

Hoy en día, siendo nuestra sociedad tan visual, la fotografía es parte indispensable de todos los campos, pues la gente ya no se deja guiar sólo por una recomendación, sino también por la experiencia que le ofrezca un producto, desde que lo ve, hasta que lo tiene en sus manos. 

 

No nos demos garra... ¡En serio!

 

¿Por qué decidí hacer esta entrada? Porque siento que es necesaria. Nosotros como fotógrafos sabemos que sí, por supuesto, el uso de las herramientas en post producción nos ayudan a crear piezas originales, efectos que no podemos lograr muchas veces a la hora de la toma, por problemas de iluminación, porque el escenario no es el adecuado entre muchas otras situaciones que hacen que sea complejo o imposible... pero ¡no nos demos garra! ¿Por qué entrar a jugar ese juego de mostrar la modelo perfecta? ¿Por qué entrar en ese juego de retocar las pieles hasta tal punto que parecen estatuas de bronce? 

Es cierto que los clientes muchas veces piden parámetros específicos de retoque y con eso no se pelea, ahí uno hace lo que le piden, porque le están pagando por eso, pero ¿por qué nosotros, en nuestros proyectos personales, tenemos que jugar a la “perfección” corporal? ¿Por qué no invertimos nuestros conocimientos en lograr una grandiosa fotografía que no requiera un gran trabajo en post producción? ¿Por qué no invertir el tiempo de post producción en sacar una grandiosa toma?


No le hagamos más daño a la gente y a la sociedad. Las personas cada día están buscando parecerse más a las fotografías publicitarias, a las chicas de la revistas. ¿Por qué no mostrar en nuestros proyectos personales a las personas como son? ¿Por qué pensamos que si no tiene post producción entonces es feo o no se ve bien?

Acostumbrémonos a amar nuestro trabajo en bruto, acostumbrémonos a sacar el mejor resultado esforzándonos y no esperando que Photoshop y Lightroom nos haga el trabajo "sucio". Volvamos a pensar como lo hacían los fotógrafos que hacían fotografía análoga. (¡Sí, yo sé que también editaban las fotos!) pero es que ellos hacían las ediciones a mano y no en un golpe de suerte sacaban “el hit del año” a punta de filtros predeterminados.

Acostumbrémonos a lo que desaprendimos con el tiempo. Por supuesto es una opinión muy personal y la idea no es juzgar el trabajo de nadie, pero por mi parte, a mí no me interesa seguir haciendo más de lo mismo. Rescatemos los cimientos sobre los que construimos nuestro conocimiento. Yo soy partidaria de mostrar la realidad como es ¿y usted?

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